El día de acción de gracias

Aunque hay varias historias sobre cómo, dónde y a que se debió el comienzo de esta celebración llamada día de acción de gracias, que se lleva a cabo en Estados Unidos de América y Canadá, lo cierto es que hoy día como toda otra celebración se le ha dado un tono sumamente comercial, todo tiene que ver con consumo, consumo y más consumo, la publicidad que penetra las mentes de las personas les hace salir corriendo a comprar cosas que no necesitan, que no pueden pagar y que en muchos casos ni siquiera usaran.

Muchos critican la práctica de estas tradiciones entre los países de Latinoamérica pues como siempre nos volvemos en imitadores de otras costumbres que no tienen nada que ver con nuestros patrimonios culturales, ni representan nada para nosotros.

No estoy diciendo que debemos evitar imitar alguna cosa que sea buena, como esta tradición del día de acción de gracias, que no nos pertenece pero que podríamos adaptar de alguna manera a nuestras costumbres.

Yo puedo decir que nuestra cena de acción de gracias la practicamos en la noche del 24 de diciembre, hablando de la mayoría de los pueblos de Latinoamérica, pues normalmente tenemos la cena familiar a las doce de la noche y celebramos para dar gracias por el nacimiento del que el mundo Cristiano considera el salvador del mundo, a saber Jesucristo.

Aunque no hacemos las cosas esperando que nos den algo a cambio, ni siquiera deberíamos esperar a que nos den las gracias, porque cuando servimos por los propósitos correctos, siempre la recompensa por nuestros actos de servicio llegara, no como la esperamos, ni cuando la esperamos, pero de que las recompensas por los actos de servicio desinteresados llegaran, llegaran.

Así que aunque es bueno dedicar un día a esto o a aquello, con el asunto de dar gracias, debería ser una práctica diaria,  no solo de un día de acción de gracias, solo imagina todas las cosas por las que podríamos dar gracias, aun en este momento tendríamos una lista enorme de cosas por las cuales tener muchos días de acción de gracias, es cierto que tendremos días grises, pero te aseguro que en medio de esos días siempre encontraras algo por lo cual estar agradecido, en otra publicación te diré una sencilla cosa para sentirte mejor en esos días en los que parece que el sol no saldrá o que los pájaros no cantan u por cierto tiene que ver con dar las gracias.

La familia esta primero

Hace muchos años participamos en una actividad centrada en la familia, la actividad comenzó con un concurso para ponerle nombre a la actividad y hacer un logo, ese año quedo como tema “La familia esta primero”  y aunque el logo se parecía al logo de una cooperativa cumplió su función pues mostraba en dibujo a una familia tomada de las manos y sobre ellos un arcoíris.

La actividad consistía en mensajes sobre la familia en cada reunión, himnos que hablaran sobre la familia, todo esto uno o dos meses antes del final de la actividad, se hicieron camisetas, camisas blancas, tasas, calcomanías con el logo que había ganado, se visitó la casa de los miembros para poner en el dintel de la entrada un estique con el logo y el lema “La Familia esta primero”.

Concurso de oratoria entre los jóvenes, festival de la canción entre los adultos y una actividad cultural para todos los miembros, con bailes folclóricos y comidas típicas del país, en fin un esfuerzo grandísimo para dar a las familias la oportunidad de participar juntos en todas estas actividades, fue una actividad de mucho éxito, pues en su preparación y en el transcurso de cada actividad las familias tuvieron la oportunidad de participar juntas cumpliendo con el propósito de tanto esfuerzo.

Desde ese año esta actividad se repitió cada año, siguiendo más o menos el mismo modelo.

Al pensar en el tema de esta actividad La Familia esta primero, vinieron a mi mente las palabras de Gordon B. Hincley  en la capacitación mundial de junio del 2003 él dijo: Cada uno de nosotros tiene una responsabilidad cuatripartita. Primero, la responsabilidad para con nuestra familia. Segundo, la responsabilidad para con nuestro empleador. Tercero, la responsabilidad para con la obra del Señor. Cuarto, la responsabilidad para con nosotros mismos, confirma entonces en sus enseñanzas que la familia esta primero, parecería contrario a las enseñanzas cristianas este orden, que normalmente pondrían  la obra del Señor en primer lugar, pero este orden tiene lógica, si yo pongo a mi familia primero, entonces automáticamente es como poner a Dios en primer lugar, pues él, nos ha hecho responsables del cuidado de nuestras familias y sucede lo mismo con lo de la responsabilidad para con nuestro empleador, pues como podría estar yo sirviendo en la obra del Señor si no atiendo las necesidades de mi familia, bien dice la escritura que el que no provee para sí y para los suyos ha negado la fe y es peor que los incrédulos.

Hablaremos en otra oportunidad sobre cada una de estas responsabilidades, bajo el tema nuestra responsabilidad cuatripartita.

Tradiciones familiares en navidad, 3 de las mías cuando niño

¿Te has puesto a pensar cuales son tus costumbres o tradiciones familiares durante la navidad? Esas cosas que se hacen casi sin pensar por que tus padres lo hacían, tus abuelos lo hacían o incluso generaciones de familiares lejanos lo hacían.

Por ejemplo en mi familia era una tradición o buena práctica que durante el año mi mama ponía en una alcancía algún dinero de la ganancia de la venta de los tamales, al finalizar el año nos reuníamos para quebrar el cerdito de barro, todos alrededor  con la gran curiosidad de saber cuánto tenía el cerdito, luego de quebrarlo y contar las monedas y los billetes, nos gozábamos pues mi mama decía: Aquí está el dinero para los estrenos de navidad y fin de año y eso fue así cada año.

Otra de las tradiciones familiares tenía que ver con el árbol navideño, casi siempre lo poníamos muy cercana la navidad entre el 20 y el 23 de diciembre, era una actividad muy divertida en la que participábamos todos, lo primero probar las extensiones de luces, las que tenían muchos años y las que en muchas ocasiones echaban chispas al conectarlas, pero repararlas era parte de la tradición, quitando los foquitos quemados reemplazándolos por algunos de una extensión de luces que ya no se podía reparar, pero de que las extensiones de luces eran viejas eran viejas en más de una ocasión sentí la electricidad correr por mi cuerpo como consecuencia de tocar un cable pelado de una de esas extensiones, sacar cada adorno, limpiarlo cuidadosamente, y buscar el espacio correcto para el eran las actividades que más nos encantaban, luego nos llegaba desde una aldea llamada La cuesta, musgo, aserrín de colores, lirios que crecen en los pinos, bellotas y miles de imágenes de animales, personas, casas de barro, las que adornarían el pesebre bajo el árbol, compuesto por María, José, un burro un buey y otros animales, el centro de ese pesebre y he aquí la tradición, el toque final se ponía a las doce del día 24 de diciembre, mientras quemábamos cohetes o morteros mi mama corría y ponía la imagen del pequeño Jesús en el pesebre, nunca la vimos hacerlo, simplemente aparecía allí en el centro del pesebre iluminado por miles de luces a semejanza de estrellas.

Ahora la cena, después de los abrazos y las felicitaciones, era el tiempo de la cena, pierna de cerdo horneada, pollo o gallina rellena, ensalada de papas, ensalada de lechuga, pan molde y como postre torrejas y no podían faltar manzanas y uvas que en mi niñez solo podíamos disfrutar en navidad y en ninguna época del año, solo en navidad, así que al revisar me doy cuenta que estas tres cosas que les he contado ocurrieron siempre para la época de navidad, así que dedicare tiempo a relatarles otras tradiciones familiares con las que crecí y luego les hablare de algunas nuevas actividades que hemos implementado con mi propia familia y les hemos llamado tradiciones familiares.

Yo digo lo que pienso

A medida que pasan los años, la madures parece tocar la puerta de la mayoría de las personas, la prudencia es una de las virtudes que vienen con la madures, recuerdo que siendo joven creía que uno siempre debía decir lo que estaba pensando, pero a medida que han pasado los años me he dado cuenta que no siempre es correcto decir lo que pienso, hay muchos factores que nos ayudan a decidir si  decimos lo que pensamos de una manera espontánea, por ejemplo, no hablaremos de la misma manera a una persona con la que tenemos mucha confianza que con una que conocemos poco.

Hace un tiempo se me acerco una amiga y comenzó a contarme de sus problemas, conociendo un poco su situación, le dije lo que pensaba: “Lo que usted necesita es un marido” ante tal declaración no se hizo esperar la sorpresa, pero no me dijo nada, seguimos conversando de una manera natural, con el tiempo al volver a hablar con ella estando ya casada, como había sido mi sugerencia, me comento lo que experimento ese día, a pesar de que lo que le dije era algo fuerte tuvo la humildad de analizar su situación y darse cuenta de que yo tenía razón, por supuesto eso no se lo hubiera dicho a alguien con quien no tuviera mucha confianza.

En el hogar especialmente los padres creemos que tenemos todo el derecho de decir lo que pensamos, esto no es así, cuando nuestros pensamientos o juicios hacia los miembros de nuestra familia no son positivos debemos detenernos y pensar en una manera de decir lo que pensamos que no herirá, ni humillara a los nuestros, decir lo que pienso de una manera correcta podría determinar la salud de nuestras relaciones con nuestros hijos, cónyuge u otros miembros de la familia, no debemos olvidar que muchas veces no es lo que decimos, si no como lo decimos, lo que determina si ofendemos o no a nuestros interlocutores.

Por supuesto que decir lo que pienso según sean las circunstancias es aplicable en cualquier ámbito de nuestras vidas no solo con la familia, si no en el trabajo, el estudio y en todas nuestras relaciones humanas.

Así que con el paso del tiempo aprendí esto: No siempre puedo decir lo que pienso y llegue a la conclusión: Es mejor si pienso lo que digo.

¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?

Cuantas veces se nos habrá acercado alguna persona buscando nuestra ayuda y antes de tomar una decisión sobre si le ayudamos o no, nos hemos hecho esta pregunta ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y cuando digo ayuda no me refiero exclusivamente a ayuda monetaria, me refiero a ayuda de todo tipo, por ejemplo alguien que pide tu consejo, alguien que te pide una referencia, alguien que necesita una oportunidad que tú puedes proveer pero que no lo haces.

Hablando del mismo tema de ayudar a otros volviéndonos en guardas de nuestros hermanos, he visto en los últimos días buenos ejemplos de este tema, un joven que formo su familia y comienza un negocio prospero, con mucho esfuerzo logra comprar un cabezal con el que transportara contenedores de las fabricas hacia el puerto, su negocio mejora, su calidad de vida aumenta, las cosas parecen ir de maravilla con mucha estabilidad económica, el negocio parece ir tan bien que a los pocos días tiene otro cabezal, yo le pregunto curiosamente que hace con el otro cabezal obviamente solo puede conducir uno, me responde “mi hermano está trabajando en el” así que felicito a este joven por ser guarda de su hermano, no le está dando dinero, le está ayudando con oportunidades, compartiendo con otros, específicamente su hermano.

Otro podría pensar voy a hacer más dinero yo para mí mismo, no es mi culpa que mi hermano no tenga, que mi hermano vea cómo se las arregla, lastimosamente he visto más malos ejemplos de estos que buenos, algunos tienen tanta avaricia que prefieren perder antes que compartir, que preferirían tratar de manejar 10 cabezales al mismo tiempo antes que ayudar a otros.

Hay algunos que es posible que siempre sean pobres por ser guardas de su hermano, recuerdo que un joven recién casado me conto que solo tenían en su poder 20 lempiras, ni un centavo más 20 lempiras era todo lo que poseían, salió ese día para comprar algo en la farmacia que necesitaba para su joven esposa, al estar en la farmacia escucho una discusión entre el farmacéutico y una cliente que parecía desesperada, trato de escuchar de que se trataba y descubrió que la mujer necesitaba un kit para poner un suero pero le hacían falta 15 lempiras, el salió de la farmacia y cuando la mujer salió le pregunto qué le sucedía, ella le explico con lágrimas en sus ojos, necesito poner un suero a mi hija que esta grabe y no tengo suficiente, el joven le pregunto cuanto le hace falta, 15 lempiras respondió ella, el joven metió su mano a la bolsa y sin pensarlo le entrego los únicos veinte lempiras que poseía, la mujer corrió de nuevo a la farmacia y al poco tiempo salió con el kit para aplicar el suero, en su cara se podía ver la felicidad, pero el joven que la observaba sin que ella se diera cuenta, sin un lempira en su bolsa se sintió más feliz, porque mejor es dar que recibir, creo firmemente en esa afirmación.

Ojala que cuando tengamos la oportunidad de ayudar a otros no nos hagamos la pregunta en cuestión ¿soy yo acaso guarda de mi hermano? Si no que de una manera sincera digamos, “Yo soy el guarda de mi hermano”

La importancia de fortalecer a la familia

Hace algunos años en una campaña política uno de los candidatos a la presidencia de la república de Honduras, llamado Carlos Flores, experto por cierto, en publicidad, pues era dueño de un periódico de circulación nacional decía “Si hay algo que yo pudiera darle a este país, seria educación” con una voz suave que casi me hacía llorar convenció a la gente para que votara por él, al pensar en esta campaña, yo he reflexionado mucho en nuestra sociedad cada vez más sumida en la ignorancia, la pobreza, la violencia, la deshonestidad, la inmoralidad, cual ha sido la causa de todo este deterioro moral, entonces vienen a mi mente  la frase “Si hay algo que yo pudiera hacer por este pueblo seria fortalecer a la familia

Fortalecer a la familia, pero ¿Cómo hacerlo? Y esta es la idea, imaginen a cada joven de este país determinado a casarse con una persona a la que ama, a esperar a estar casado para tener relaciones sexuales y ser fiel a su pareja.

Como es que veo yo que el que las sociedades se liberen de esta responsabilidad tan básica como lo es el matrimonio, pues estos son los resultados de la falta de responsabilidad antes del matrimonio y durante el mismo, hijos no deseados, como resultado de la inmoralidad de  hombres  y mujeres que no tienen respeto por sus propios cuerpos, ni por sus propias familias, ni por la de otros, que mienten y engañan, que triste nombre se le da a  la irresponsabilidad, se imaginan que no existieran hijos no deseados por estas causas.

Yo atribuyo los males sociales al abandono de la familia, este comienza desde los gobernantes, pues de cuando en cuando escuchamos de historias de congresistas adúlteros e inmorales, como podrían mostrar algún interés en proteger a la familia si muchos de ellos llevan vidas desordenadas, como podrían inspirar a alguien a desear ser fiel si ellos mismos son malos ejemplos de conducta.

Sé que a algunos esta idea les parece aburrida, inadecuada y hasta pasada de moda, pero imaginen que sucedería si cada joven deseara casarse en el debido tiempo, teniendo la capacidad ambos para proveer para los hijos todas las cosas necesarias tanto temporales como espirituales, niños criados en hogares donde el respeto, el amor y los principios de la moralidad son enseñados con el ejemplo, hombres y mujeres fieles a sus promesas matrimoniales, esto crearía una espiral de generaciones de bien, pues los hijos criados en estas condiciones normalmente aspiraran lo mismo que sus padres les enseñaron.

Así lo veo yo, si pudiera comenzar un proyecto para cambiar mi país,  para eliminar la delincuencia, la corrupción y la mayoría de los males sociales seria comenzar a fortalecer a la familia, familias fuertes dan como resultado comunidades y países fuertes, por supuesto este proyecto costaría mucho tiempo pues tendría que terminarse una o dos generaciones y comenzar desde ya a promover la importancia de la familia entre todos los ciudadanos, pero en especial los niños y los jóvenes.