Si no es importante, no contradigas

Cierto día entrevistaron a un hombre de mucha edad, el periodista le pregunto ¿Cuál es el secreto de longevidad? A lo que el anciano respondió, cuando era joven decidí seguir este consejo “No contradigas a nadie”, el periodista incrédulo de que esa fuera la causa le contesto, no creo que esa sea la razón por la que usted haya tenido una tan larga vida, entonces el anciano le dijo: entonces debe haber sido por otra cosa.

Debido a que todos somos diferentes, es normal que con frecuencia estemos en desacuerdo unos con otros, no podríamos esperar que siempre todos estén de acuerdo con lo que nosotros pensamos, decimos o hacemos, sin embargo a pesar de que sabemos esto, que somos diferentes, cada vez que alguien nos contradice esto no nos causa mucha gracia y por cierto que es una de las causas por las que fácilmente comienzan las discusiones.

Cuando dos personas o más incluso, entran en una discusión en la que no se ponen de acuerdo, porque unos y otros defienden su punto de vista a capa y espada, parecería ser que en esos momentos se nubla la razón y solo deseamos imponer nuestro criterio, entonces crece la tensión, porque los demás también quieren imponer su criterio y cuando menos lo pensamos estamos teniendo, sentimientos negativos, diciendo palabras groseras e incluso algunos pueden llegar hasta la agresión física.

Este tipos de situaciones podrían ser normales cuando los puntos de discusión tienen que ver con grandes intereses, en los que podrían estar por medio situaciones financieras o desafíos laborales etc. pero cuando hablamos de diferencias triviales, como si esa es una subida o una bajada, si ese color es rosado a fucsia, o amarillo o anaranjado, que importa!! Por favor no creemos una discusión por temas que no son importantes, si sabemos que tenemos la razón, que ese color es amarillo y alguien nos dice que es morado, que importa, no contradigas y ya.

Recuerdo que hace tiempo mientras trabajaba como ayudante de un director de un grupo, en muchas ocasiones yo me sentía incómodo cuando daba mis sugerencias y estas no eran tomadas en cuenta, en muchas ocasiones pensé que el director nos llevaba con una dirección incorrecta y siempre lo manifestaba aunque no se tomaba en cuenta en muchas ocasiones insistía en mi punto de vista y eso creaba un ambiente tenso en las reuniones, cierto día conversando con un amigo me dio este consejo “Da tu punto de vista y luego quédate callado, si estas en lo correcto más adelante se sabrá y entonces tendrás poder, seguí su consejo, siempre daba mi punto de vista, pero ya no trataba de imponerlo, eso mejoro mucho la relación de este grupo.

Así que el consejo de aquel longevo hombre parece tener más sentido del que pensamos, no contradigas a otros por lo menos en cosas sin importancia, nunca contradecir a otros talvez no nos haga tener una larga vida, pero si podría hacer que pasemos por ella con mejores relaciones interpersonales, con menos roces con los que amamos, piense en esto, antes de contradecir a alguien, ¿realmente es importante? ¿Valdrá la pena tener una discusión por este tema? y si llegamos a la conclusión de que no, entonces no contradigamos, si no tratemos de encontrar algo en común con lo que la otra persona piensa.

Ciertamente que hay personas que contradicen todo y a todos, que si tú le dices: Al que madruga Dios le ayuda, ellos te dicen: No por madrugar amanece más temprano y es casi imposible no sentirse incómodo, tal vez lo mejor sea evitar conversar demasiado con este tipo de personas.

Si lo que entro en controversia son principios de moralidad, de castidad, de honestidad debemos defenderlos, siempre tratando de respetar el punto de vista de los demás, vivamos más y vivamos felices, piensa en practicar el no contradigas.

6 situaciones en las que es mejor no decir nada

Hay ciertas situaciones en las que es mejor no decir nada. Esto puede ser difícil porque por lo general son las situaciones en las que realmente uno quiere decir algo. Se sentirá bien al de decir lo que está pensando en el momento, pero si lo que dice no está bien, puede generar problemas más adelante. Trate mejor de no decir nada si usted se encuentra en cualquiera de estas 6 situaciones.

1. Cuando estás muy enojado

Es muy difícil controlar la lengua cuando estás enojado, quieres atacar al causante del problema. Esa es una sensación totalmente comprensible. Y si bien puede sentirse bien en el momento al ventilar tu ira, es probable que más tarde lo lamentaras. Lo mejor es tomar el tiempo para calmarse hasta que puedas hablar razonablemente, pero mientras estás enojado mejor no digas nada.

2. No participes de chismes, tarde o temprano te causara problemas.

El control de la lengua es una decisión acertada si vas a decir algo que podría meterte en problemas. Un ejemplo de esto es cuando te ves tentado a participar en chismes acerca de tu jefe o de tus amigos o de algún miembro de la familia. Es muy tentador, pero podría tener consecuencias. Tarde o temprano llegara a sus oídos tu comentario y eso te pondrá en una situación muy incómoda que te podría causar problemas no solo en el trabajo si no con la familia y amigos, cuando estés tentado a hacer comentarios a modo de chisme mejor no digas nada e intenta cambiar el tema de conversación.

3. Cuando usted no sabe qué decir

Hay momentos en los que simplemente no sabemos qué decir. Tal vez un miembro de la familia de un amigo ha fallecido o su hermana ha anunciado que está en trámites de divorcio. ¿Quieres decir algo reconfortante, pero nada parece estar bien ante la situación? Es mejor no decir nada y sólo estar allí. También es prudente reconocer que no sabemos qué decir, se entenderá que tienes algo que decir pero que no sabes cómo decirlo, a veces en situaciones así, la simple compañía es suficiente.

4. Cuando usted nunca ha estado en la misma situación

A veces se quiere ayudar a alguien a través de la empatía, que es la capacidad de ponerse en los zapatos de otro, pero si nunca has estado en su lugar, no digas que entiendes a menos que tú mismo hayas estado en esa situación específica, que realmente no entiendes. No se puede decir que sabe cómo se sienten cuando no lo sabes en realidad. Incluso puede que no estés de acuerdo con la forma en la que alguien este manejando una situación, pero que nunca has estado allí para saber con seguridad lo que se debe hacer, hay momentos en los que es mejor no decir nada, que decir algo incorrecto.

5.Cuando usted no tiene toda la información

Todos nos hemos encontrado ante una situación en la que nos sentimos agraviados y enojados sin asegurarnos de tener todos los elementos para sentirnos así. Ante una situación como esta lo mejor es asegurarse de que se tienen todos los hechos antes de decir algo. Sacar conclusiones apresuradas con información a medias nunca es una buena idea. Terminaras lamentando  el haber perdido la postura y sentirás vergüenza por haber actuado o hablado indebidamente cuando ya todo se aclare. Cierra la boca cuando no tengas toda la información.

6. Traza líneas

Tienes que saber dónde trazar la línea, hombres y mujeres. Hay algunas cosas que simplemente no se dicen, por supuesto que puede compartir casi cualquier cosa con sus mejores amigas y amigos respectivamente y tienes que informar a tu médico lo que está pasando contigo y tu cuerpo. Pero aparte de eso debes mantener los detalles acerca de tu vida privada o problemas de salud personal, a un mínimo, esas no son cosas con las que la mayoría de la gente está cómoda.

En fin saber hablar es un arte, no solo es lo que dices, es a quien se lo dices, como lo dices, porque lo dices, y este es el viejo consejo “si no tenemos nada bueno que decir mejor quedémonos callados.

Candil de la calle, oscuridad de la casa

En una época en la que la energía eléctrica no llegaba ni a las comunidades de más desarrollo era muy común usar lámparas en las calles y en las casas, Éstas lámparas cuyo combustible era el gas queroseno, formadas con un recipiente de metal normalmente aunque también se podían usar recipientes de vidrio, eran llamados candiles, un pedazo de tela al que se le llamaba tripa era puesto en uno de sus extremos y parte de su cuerpo en el combustible y el otro extremo en la punta del recipiente, éste se encendía y producía la pequeña luz que apartaba un poco la oscuridad.

Puesto que era el único medio para iluminarse, las calles céntricas de la ciudad estaban llenas de estos faroles iluminados por candiles, una persona se encargaba de encenderlos al caer la noche y esta misma persona se encargaba de apagarlos al aparecer la luz de los primeros rayos del sol, a esta persona se le llamaba sereno.

Después de relatarles cómo funcionaba el sistema de iluminación por lo menos en la capital de Honduras entonces será más fácil entender la frase candil de la calle, oscuridad de la casa.

Hacemos uso de esa frase para referirnos a una persona que estando fuera de su casa, es decir en su trabajo, con sus amigos, en la iglesia o en cualquier otro ámbito, da de su luz y ayuda a otros, trata con bondad, es comprensiva, amable paciente, cariñosa, detallista y aún amorosa, Pero que nomás al llegar a casa y relacionarse con los suyos, es decir su propia familia, esa luz se apaga y se vuelve una persona agresiva al hablar, cortante, impaciente, no presta servicio a ninguno de los miembros de su familia, no da muestras de cariño, no tiene detalles, ni muestra amor en ninguna manera.

Personalmente pienso que esto no debería ser así, deberíamos primero servir a los que están cerca de nosotros, nuestra familia y deberíamos mostrarles amor primero a ellos antes que mostrarle amor a otros.

No es que no debamos servir y tratar bien a otros, pero como podemos servir y amar a otros, si no lo hacemos en la propia casa, así que es una buena idea pensar ¿estaré siendo yo candil de la calle y oscuridad de la casa? esa sería una buena pregunta para reflexionar como familia, porque la familia siempre debe estar primero y nuestra luz deberá iluminarlos a ellos antes que a cualquier otro que esta fuera de casa.