Sean Dedicados a la Oración.

No pueden salir adelante solos. Al ver esta vasta congregación, sé que son jóvenes que oran, que se ponen de rodillas y hablan con el Señor; saben que él es la fuente de toda sabiduría sean dedicados a la oracion.

Ustedes necesitan Su ayuda, y saben que la necesitan. No pueden salir adelante solos; llegarán a darse cuenta de ello y a reconocerlo más y más con el transcurso de los años. De modo que vivan a fin de que con una conciencia tranquila puedan hablar con el Señor. Pónganse de rodillas y agradézcanle Su bondad para con ustedes y exprésenle los justos deseos de sus corazones. Lo milagroso de todo ello es que Él escucha; Él responde; Él contesta. No siempre lo hace como nos gustaría que lo hiciera, pero no tengo duda de que contesta.

Ustedes, jovencitos y jovencitas, tienen una tremenda responsabilidad: son el producto de todas las generaciones que les han antecedido; todo lo que poseen de cuerpo y mente lo han recibido de sus padres. Algún día ustedes mismos llegarán a ser padres y transmitirán a generaciones subsiguientes las cualidades corporales y mentales que han recibido del pasado. No rompan la cadena de las generaciones de su familia; consérvenla brillante y fuerte. Tanto depende de ustedes; son de tanto valor; significan tanto para esta Iglesia; no sería lo mismo sin ustedes. Permanezcan erguidos, orgullosos de su herencia como hijos e hijas de Dios. Acudan a Él en busca de entendimiento y guía; vivan de acuerdo con Sus preceptos y mandamientos.

Ustedes pueden divertirse; ¡naturalmente que pueden hacerlo! Deseamos que se diviertan; deseamos que disfruten de la vida. No queremos que sean santurrones; queremos que sean saludables y estén contentos; que canten, bailen, se rían y sean felices.

Pero al hacerlo, sean humildes y dedicados a la oración, y las sonrisas del cielo destilarán sobre ustedes.

No podría desearles nada mejor que una vida fructífera; que el servicio que presten sea dedicado y lo den libremente; que contribuyan al conocimiento y al bienestar del mundo en el que viven, y que lo hagan con humildad y fidelidad ante su Dios. Él les ama; nosotros les amamos. Deseamos que sean felices y que tengan éxito, que hagan importantes contribuciones al mundo en el que vivirán y al progreso de esta grandiosa y majestuosa obra del Señor.

Bueno, mis hermanos y hermanas, esos son los puntos que les ofrezco, mis queridos amigos: Sean agradecidos; sean inteligentes; sean limpios; sean verídicos, sean humildes, sean dedicados a la oración.

Ahora, para concluir, ofreceré una oración en beneficio de ustedes.

Oh Dios, nuestro Padre Eterno, como Tu siervo, me inclino ante Ti en oración en beneficio de estos jóvenes diseminados por la tierra, quienes están reunidos esta noche en congregaciones por todas partes. Ten a bien sonreír con aprobación sobre ellos. Por favor escúchalos a medida que eleven sus voces en oración a Ti. Por favor llévalos tiernamente de la mano en la dirección que deben seguir.

Por favor ayúdalos a andar en los senderos de verdad y de rectitud y guárdalos de la maldad del mundo. Bendícelos para que sean felices unas veces y serios en otras, para que puedan gozar de la vida y beber de su plenitud. Bendícelos para que anden aceptablemente ante Ti como Tus preciados hijos e hijas. Cada uno de ellos es Tu hijo, con la capacidad de realizar cosas grandes y nobles. Consérvalos en el alto sendero que conduce al éxito. Presérvalos de los errores que podrían destruirlos. Si han errado, perdona sus transgresiones y llévalos de nuevo a los caminos de paz y de progreso.  Estas bendiciones las suplico humildemente con gratitud por ellos e invoco Tus bendiciones sobre ellos con amor y afecto, en el nombre de Él, que lleva las cargas de nuestros pecados, sí, el Señor Jesucristo. Amén.

Gordon B. Hinckley, “El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, enero de 2001, pág. 2)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *