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Si no es importante, no contradigas

Cierto día entrevistaron a un hombre de mucha edad, el periodista le pregunto ¿Cuál es el secreto de longevidad? A lo que el anciano respondió, cuando era joven decidí seguir este consejo “No contradigas a nadie”, el periodista incrédulo de que esa fuera la causa le contesto, no creo que esa sea la razón por la que usted haya tenido una tan larga vida, entonces el anciano le dijo: entonces debe haber sido por otra cosa.

Debido a que todos somos diferentes, es normal que con frecuencia estemos en desacuerdo unos con otros, no podríamos esperar que siempre todos estén de acuerdo con lo que nosotros pensamos, decimos o hacemos, sin embargo a pesar de que sabemos esto, que somos diferentes, cada vez que alguien nos contradice esto no nos causa mucha gracia y por cierto que es una de las causas por las que fácilmente comienzan las discusiones.

Cuando dos personas o más incluso, entran en una discusión en la que no se ponen de acuerdo, porque unos y otros defienden su punto de vista a capa y espada, parecería ser que en esos momentos se nubla la razón y solo deseamos imponer nuestro criterio, entonces crece la tensión, porque los demás también quieren imponer su criterio y cuando menos lo pensamos estamos teniendo, sentimientos negativos, diciendo palabras groseras e incluso algunos pueden llegar hasta la agresión física.

Este tipos de situaciones podrían ser normales cuando los puntos de discusión tienen que ver con grandes intereses, en los que podrían estar por medio situaciones financieras o desafíos laborales etc. pero cuando hablamos de diferencias triviales, como si esa es una subida o una bajada, si ese color es rosado a fucsia, o amarillo o anaranjado, que importa!! Por favor no creemos una discusión por temas que no son importantes, si sabemos que tenemos la razón, que ese color es amarillo y alguien nos dice que es morado, que importa, no contradigas y ya.

Recuerdo que hace tiempo mientras trabajaba como ayudante de un director de un grupo, en muchas ocasiones yo me sentía incómodo cuando daba mis sugerencias y estas no eran tomadas en cuenta, en muchas ocasiones pensé que el director nos llevaba con una dirección incorrecta y siempre lo manifestaba aunque no se tomaba en cuenta en muchas ocasiones insistía en mi punto de vista y eso creaba un ambiente tenso en las reuniones, cierto día conversando con un amigo me dio este consejo “Da tu punto de vista y luego quédate callado, si estas en lo correcto más adelante se sabrá y entonces tendrás poder, seguí su consejo, siempre daba mi punto de vista, pero ya no trataba de imponerlo, eso mejoro mucho la relación de este grupo.

Así que el consejo de aquel longevo hombre parece tener más sentido del que pensamos, no contradigas a otros por lo menos en cosas sin importancia, nunca contradecir a otros talvez no nos haga tener una larga vida, pero si podría hacer que pasemos por ella con mejores relaciones interpersonales, con menos roces con los que amamos, piense en esto, antes de contradecir a alguien, ¿realmente es importante? ¿Valdrá la pena tener una discusión por este tema? y si llegamos a la conclusión de que no, entonces no contradigamos, si no tratemos de encontrar algo en común con lo que la otra persona piensa.

Ciertamente que hay personas que contradicen todo y a todos, que si tú le dices: Al que madruga Dios le ayuda, ellos te dicen: No por madrugar amanece más temprano y es casi imposible no sentirse incómodo, tal vez lo mejor sea evitar conversar demasiado con este tipo de personas.

Si lo que entro en controversia son principios de moralidad, de castidad, de honestidad debemos defenderlos, siempre tratando de respetar el punto de vista de los demás, vivamos más y vivamos felices, piensa en practicar el no contradigas.

6 situaciones en las que es mejor no decir nada

Hay ciertas situaciones en las que es mejor no decir nada. Esto puede ser difícil porque por lo general son las situaciones en las que realmente uno quiere decir algo. Se sentirá bien al de decir lo que está pensando en el momento, pero si lo que dice no está bien, puede generar problemas más adelante. Trate mejor de no decir nada si usted se encuentra en cualquiera de estas 6 situaciones.

1. Cuando estás muy enojado

Es muy difícil controlar la lengua cuando estás enojado, quieres atacar al causante del problema. Esa es una sensación totalmente comprensible. Y si bien puede sentirse bien en el momento al ventilar tu ira, es probable que más tarde lo lamentaras. Lo mejor es tomar el tiempo para calmarse hasta que puedas hablar razonablemente, pero mientras estás enojado mejor no digas nada.

2. No participes de chismes, tarde o temprano te causara problemas.

El control de la lengua es una decisión acertada si vas a decir algo que podría meterte en problemas. Un ejemplo de esto es cuando te ves tentado a participar en chismes acerca de tu jefe o de tus amigos o de algún miembro de la familia. Es muy tentador, pero podría tener consecuencias. Tarde o temprano llegara a sus oídos tu comentario y eso te pondrá en una situación muy incómoda que te podría causar problemas no solo en el trabajo si no con la familia y amigos, cuando estés tentado a hacer comentarios a modo de chisme mejor no digas nada e intenta cambiar el tema de conversación.

3. Cuando usted no sabe qué decir

Hay momentos en los que simplemente no sabemos qué decir. Tal vez un miembro de la familia de un amigo ha fallecido o su hermana ha anunciado que está en trámites de divorcio. ¿Quieres decir algo reconfortante, pero nada parece estar bien ante la situación? Es mejor no decir nada y sólo estar allí. También es prudente reconocer que no sabemos qué decir, se entenderá que tienes algo que decir pero que no sabes cómo decirlo, a veces en situaciones así, la simple compañía es suficiente.

4. Cuando usted nunca ha estado en la misma situación

A veces se quiere ayudar a alguien a través de la empatía, que es la capacidad de ponerse en los zapatos de otro, pero si nunca has estado en su lugar, no digas que entiendes a menos que tú mismo hayas estado en esa situación específica, que realmente no entiendes. No se puede decir que sabe cómo se sienten cuando no lo sabes en realidad. Incluso puede que no estés de acuerdo con la forma en la que alguien este manejando una situación, pero que nunca has estado allí para saber con seguridad lo que se debe hacer, hay momentos en los que es mejor no decir nada, que decir algo incorrecto.

5.Cuando usted no tiene toda la información

Todos nos hemos encontrado ante una situación en la que nos sentimos agraviados y enojados sin asegurarnos de tener todos los elementos para sentirnos así. Ante una situación como esta lo mejor es asegurarse de que se tienen todos los hechos antes de decir algo. Sacar conclusiones apresuradas con información a medias nunca es una buena idea. Terminaras lamentando  el haber perdido la postura y sentirás vergüenza por haber actuado o hablado indebidamente cuando ya todo se aclare. Cierra la boca cuando no tengas toda la información.

6. Traza líneas

Tienes que saber dónde trazar la línea, hombres y mujeres. Hay algunas cosas que simplemente no se dicen, por supuesto que puede compartir casi cualquier cosa con sus mejores amigas y amigos respectivamente y tienes que informar a tu médico lo que está pasando contigo y tu cuerpo. Pero aparte de eso debes mantener los detalles acerca de tu vida privada o problemas de salud personal, a un mínimo, esas no son cosas con las que la mayoría de la gente está cómoda.

En fin saber hablar es un arte, no solo es lo que dices, es a quien se lo dices, como lo dices, porque lo dices, y este es el viejo consejo “si no tenemos nada bueno que decir mejor quedémonos callados.

Candil de la calle, oscuridad de la casa

En una época en la que la energía eléctrica no llegaba ni a las comunidades de más desarrollo era muy común usar lámparas en las calles y en las casas, Éstas lámparas cuyo combustible era el gas queroseno, formadas con un recipiente de metal normalmente aunque también se podían usar recipientes de vidrio, eran llamados candiles, un pedazo de tela al que se le llamaba tripa era puesto en uno de sus extremos y parte de su cuerpo en el combustible y el otro extremo en la punta del recipiente, éste se encendía y producía la pequeña luz que apartaba un poco la oscuridad.

Puesto que era el único medio para iluminarse, las calles céntricas de la ciudad estaban llenas de estos faroles iluminados por candiles, una persona se encargaba de encenderlos al caer la noche y esta misma persona se encargaba de apagarlos al aparecer la luz de los primeros rayos del sol, a esta persona se le llamaba sereno.

Después de relatarles cómo funcionaba el sistema de iluminación por lo menos en la capital de Honduras entonces será más fácil entender la frase candil de la calle, oscuridad de la casa.

Hacemos uso de esa frase para referirnos a una persona que estando fuera de su casa, es decir en su trabajo, con sus amigos, en la iglesia o en cualquier otro ámbito, da de su luz y ayuda a otros, trata con bondad, es comprensiva, amable paciente, cariñosa, detallista y aún amorosa, Pero que nomás al llegar a casa y relacionarse con los suyos, es decir su propia familia, esa luz se apaga y se vuelve una persona agresiva al hablar, cortante, impaciente, no presta servicio a ninguno de los miembros de su familia, no da muestras de cariño, no tiene detalles, ni muestra amor en ninguna manera.

Personalmente pienso que esto no debería ser así, deberíamos primero servir a los que están cerca de nosotros, nuestra familia y deberíamos mostrarles amor primero a ellos antes que mostrarle amor a otros.

No es que no debamos servir y tratar bien a otros, pero como podemos servir y amar a otros, si no lo hacemos en la propia casa, así que es una buena idea pensar ¿estaré siendo yo candil de la calle y oscuridad de la casa? esa sería una buena pregunta para reflexionar como familia, porque la familia siempre debe estar primero y nuestra luz deberá iluminarlos a ellos antes que a cualquier otro que esta fuera de casa.

 

Ni premios, ni castigos, solo consecuencias.

Recientemente encontré esta frase “ni premios, ni castigos, solo consecuencias” me llamo mucho la atención y me hizo reflexionar sobre el asunto, en otro tiempo se le llamo “Ley de la cosecha”

La ley de la cosecha enseña que lo que el hombre sembrare eso mismo segara y cuando se refiere a sembrar entonces entiendo que está hablando de decisiones.

Todos en todo momento tomamos decisiones, algunas triviales, algunas trascendentales, y esto es aplicable aun a los más jóvenes, recuerdo que siendo yo un niño, mi madre que en ese tiempo fumaba, me enviaba a encender su cigarro, para encenderlo ponía el fosforo encendido y luego le pegaba un jalón al cigarrillo, cierto día mientras procedía a encender un cigarrillo, decidí que yo no quería aprender a fumar y sabía que si seguía encendiéndolos de esa manera era algo inevitable, así que puse la llama en la punta del cigarrillo hasta que esta se puso negra, cuando lleve el cigarrillo encendido de esta manera a mi mama no le causó mucha gracia y me decía que no lo encendiera así que le pegara un jalón, pero yo había decidido que no lo haría más, cada vez que me enviaban a encender el cigarrillo quemaba la punta del mismo, lo que desagradaba a mi madre, la cual dejo de enviarme a encender el cigarrillo.

Si, ese día decidí que yo no sería un fumador, muchos años han pasado mi madre ya no fuma, pero yo recuerdo claramente y con gratitud el día que tome esa decisión.

Recuerdo el día en que tome la decisión de nunca tomar bebidas alcohólicas, ese día decidí que nunca me embriagaría a pesar de algunos de mis familiares cercanos tomaban bebidas embriagantes, recuerdo el día en que decidí que formaría una familia, que me casaría, que mis hijos nacerían dentro de los vínculos del matrimonio, la mayoría de estas decisiones las tome en mi juventud, entre los diez y diez y siete años.

Una de las decisiones que afectaban mucho mi proceder eran los amigos que escogía, no solo en la cuadra, si no en el colegio, los compañeros con los que me llevaba normalmente, no bebían, no fumaban, ni usaban ningún tipo de droga, eran un poco locos, pero nunca me invitaban a hacer cosas contrarias a las que yo mismo me había establecido, así que escoger bien a los amigos de la juventud y de todo tiempo es una cosa muy importante en la toma de decisiones, pues como dicen los dichos populares, que el que con lobos anda a aullar aprende, los amigos que escojas serán una influencia poderosa en el transcurso de nuestras vidas.

Si revisas donde estas en estos momento, es decir si evalúas tu vida, tus logros, tus fracasos, tus preocupaciones, tus alegrías, te darás cuenta que todo ha tenido que ver con tus decisiones y mucho de lo que lograste o no lograste es por esas decisiones que tomaste siendo joven.

Ciertamente hay cosas que no podemos cambiar, no es posible regresar en el tiempo y hacerlo mejor, pero todavía tus decisiones siguen dirigiendo  tu destino y aun eres responsable de llagar a donde quieras llegar, toma las decisiones que te llevaran a donde quieras llegar.

Así que no son castigos, no son premios, lo que tenemos en la vida son solo consecuencias de nuestras decisiones.

 

Fechas para reflexionar, tu cumpleaños y fin de año

Hay dos fechas en las que normalmente la mayoría de las personas se vuelven reflexivas, a mí me sucede, la fecha del cumpleaños y el fin de año, realmente parecen buenas fechas para reflexionar.

Fecha de cumpleaños te permite repasar tu vida, ubicarte donde estas, tus logros, tus fracasos, que estás haciendo de tu vida o si ya tienes un poco más de edad, que haz echo con ella, las preguntas ¿estas dónde quieres estar?¿tienes lo que deseas tener?¿tienes la clase de vida que deseas? y algunas preguntas con las relaciones personales que pueden surgir en esta fecha, claro si tienes la edad suficiente ¿amas y eres amado?¿eres útil para muchos o solo para ti mismo?

Las respuestas a estas preguntas a veces son duras, pero si reflexionas profundamente en ellas y decides hacer los cambios por aquellas en que las respuestas no fueron satisfactorias, te pones metas, planeas como lograrlas y trabajas con diligencia, a medida que pase el año estarás listo para hacerte las preguntas nuevamente y podrás contestar más satisfactoriamente, por supuesto ¿quien contestara en un cien por ciento a cada pregunta? No creo que haya alguien que pueda hacerlo completamente, pero la idea es mejorar cada día, avanzar cada día hacia los objetivos personales que cada quien se traza.

Con la fecha de fin de año pareciera que todos nos volvemos a revisar las metas que hemos puesto hace un año, repasamos las metas y calificamos nuestros logros o nuestros fracasos y sobre esos logros y fracasos ponemos nuevas metas, que por supuesto igualan a las que no logramos y superan a las que si alcanzamos.

Pues este es un proceso que nos permite en estas fechas para reflexionar, refrescarnos, llenarnos de positivismo y movernos hacia adelante, si no tomamos el tiempo para hacer este tipo de reflexiones, nos mantendremos en el mismo punto sin avance.

Reflexionemos no solo en estas fechas mencionadas, si no en cada oportunidad que tengamos, podría ser cada noche, revisando que hicimos bien o mal en el día y tomando la determinación de mejorar cada día.

 

 

Receta para tamales Catrachos

Ya les he contado como se desarrollaba el ambiente los días desde el 21 hasta el 24 de diciembre desde que recuerdo hasta más o menos 18 años en la casa donde viví, con mucho trabajo, no es para menos hacer 6000 mil tamales era una actividad titánica por lo menos para nosotros, aun cuando la receta para los tamales está implícita en el artículo anterior “receta para hacer seis mil tamales” hoy la detallare un poco más, no daré cantidades exactas pues depende más del sabor que cada quien quiera dar a sus propios tamales, más que todo será como una base de la receta para tamales Catrachos, de una región del sur de Honduras, El aceituno en Alianza Valle.
Comencemos con los ingredientes, me sorprende lo sencilla que es.
Para masa blanca y caldillo
Harina de maíz 4 libras
Manteca (preferiblemente de cerdo) 1 ½ libra
Carne de cerdo (costilla o tajo en pedacitos) 5 libras
Chile verde 4 unidades
Tomate 3 libras
Cebolla con tallo de ser posible 4 cebollas medianas
Ajos 5 dientes
Sal al gusto
Especias (combinación de pimienta y comino)
Cubitos o consomé de pollo
Achiote
Para y al envolver
Hoja de la planta del banano
Aceitunas, pasas, chicharos, alcaparras, garbanzos
Papas peladas y picadas en cuadritos
Arroz blanco 1 libra
Ahora si vamos al proceso de los tamales Catrachos.
Picamos chile, tomate, cebolla y ajo y lo licuamos bien licuadito, a esto le llamamos condimento
En un recipiente se pone la harina de maíz se le agrega agua se revuelve para que quede sin grumos, luego se cuela y se deja que repose un rato para que se asiente un poco.
En una olla a fuego moderado ponemos la manteca, el condimento, especias, cubitos de pollo y sal, dejamos que se combinen bien y luego agregamos la masa previamente colada, dejando un poco de la más espesa para el proceso del caldillo, movemos esta mezcla sin parar la cual espesara poco a poco hasta que comience a hervir, si estuviere muy espesa agregamos un poco de agua y si estuviere muy rala agregamos de la masa que guardamos para el caldillo, su consistencia no debe ser ni muy rala, ni muy espesa.
En otra olla ponemos a cocer la carne, con los mismos ingredientes que usamos con la masa, es decir, condimento, especias, cubitos, achiote para dar color rojizo y sal al gusto, cuando la carne este ya cocida y suave al tacto agregamos la masa (cruda que habíamos guardado) de igual manera hasta que hierva, esta no requiere que se mueva constantemente si no de cuando en cuando.
En recipientes pequeños ponemos el arroz, previamente lavado, las papas en trocitos, las aceitunas, alcaparras, pasas, chicharos, garbanzos, un recipiente con la masa blanca y un recipiente con la carne masa rojiza y listos para envolver.
Ponemos dos hojas con el brillo hacia afuera, una abajo y la otra encima justo a la mitad de la de abajo, en medio ponemos un pequeño pedazo de hoja con el brillo hacia adentro, en ese pedazo con el brillo hacia adentro ponemos la masa blanca haciendo un pequeño hueco para poner un pedazo de carne con el caldillo y luego las pasas, las aceitunas, chicharos, papa, arroz, garbanzos.
Procedemos entonces a envolver, este proceso es variado, si la masa esta ya fría y manejable es más fácil, solo debes enrollar las hojas con lo que le pusiste adentro una vez enrollada presionas a los lados y doblas los extremos, puedes amarrarlos para que queden con su forma y al cocerlos no se salgan de la hoja, no ha sido fácil explicar lo de la envuelta, pero seguro tú tienes tu método, lo importante es lo que pusiste adentro de la hoja que deberá estar sabroso.
Esta receta proviene del Puerto del Aceituno en Alianza Valle, Honduras, por eso decimos que son tamales Catrachos y son un platillo típico que se consume todo el año, pero en navidad y año nuevo son tradición catracha.

Receta para seis mil tamales

Eran las 3 de la madrugada del 23 de diciembre, la familia había estado trabajando en el proyecto desde el 21 de diciembre comenzando con las compras, 200 libras de maíz, unos 6 u ocho cerdos a veces vivos, para ser destazados en la casa y a veces ya destazados y listos, chiles, tomates, cebollas, papas, ajos, achiote y otros condimentos como sal, especias y cubitos, la manteca de cerdo, las hojas de la planta del banano, todo en cantidades muy grandes imagínense seis mil tamales.
Después de las compras, preparábamos todo, comenzando por sacar la piel y el tocino del cerdo, del cual salían, las pellejas para la sopa de frijoles o para hacer chicharra, los chicharrones y la manteca para los tamales, que delicia cuando los chicharrones estaban ya casi al final del proceso, poner plátano maduro a freír, que manjar, chicharrones con tortilla caliente y los encurtidos especiales.
Lavar el arroz, pelar y picar las papas en cuadritos y dejarlos en agua,
Lavar y picar las cebollas con todo y tallo,
Lavar y picar tomates y chiles agregándoles los ajos,
Cocer el maíz y dejarlo listo para molerlo en la madrugada del 23
La neblina no permitía ni ver a un metro y allí estábamos todos los miembros de la familia hasta los más pequeños muy abrigados y listos para ir al molino, el cual estaba como a 4 cuadras de la casa, una y otra vez llevando tinas con maíz y vegetales y regresando con masa y el condimento para los seis mil tamales.
Se depositaba en grandes recipientes se combinaba con agua y luego se colaba en pazcones grandísimos fabricados especialmente para ese menester.
Luego se cocía en tinas que parecían piscinas de grandes que eran, movida por cucharas que más bien parecían remos, la dificultad de cocer la masa era que no se podía dejar de mover, si un segundo parábamos de moverla corría el riesgo de pegarse en el fondo y arruinar todo el proceso que comenzaba así:
Primero se ponía la manteca de cerdo, una vez estando caliente se ponía la cantidad de condimento (Chile, tomate, cebolla y ajo molidos) adecuada, luego la masa previamente colada, la sal, las especias (combinación de comino y pimienta negra) los cubitos a esta mezcla no se le podía dejar de mover ni un segundo, después de un rato a un fuego intenso comenzaba a espesar, no se paraba de mover incluso en un punto del cocimiento eran necesarias dos cucharas o palas como los decíamos coordinadas una yendo la otra viniendo todo para evitar que se pegara en el fondo de la olla.
Una vez comenzando a hervir se bajaba y se esperaba que se enfriara, de una manera casi simultánea se ponía la carne de cerdo en trocitos, se le agregaba condimento, sal, especias, cubitos y el achote desecho previamente en agua, se dejaba cocer hasta que la carne estuviera un poco blanda y luego se le agregaba masa de la que se espesaba después de colada, de dejaba hervir y listo, el caldillo estaba listo.
Para hacer seis mil tamales necesitábamos mucha ayuda, amigos de la familia llegaban a ayudar en total unas 20 a 25 personas participaban de este arduo trabajo.
Limpiar la hoja, la que en Tegucigalpa podía conseguirse cocida, limpia y sin vena, lista para envolver los tamales, a medida que comenzábamos a envolver, los más pequeños amarraban con un cordón de junco al que llamábamos tule, era también el trabajo de los más pequeños poner un chongo para diferenciar los tamales de un lempira de los de 60 centavos.
El proceso de envolverlos era así, se colocaba la masa haciéndole un pequeño hueco con el cucharon al ponerla, en ese pequeño hueco se ponía el caldillo, color rojizo con el pedazo de carne, papas, arroz para los normales y aceitunas, pasas, chicharos, alcaparras, garbanzos para los especiales incluso se hacían algunos de azúcar para un doctor que los encargaba dulces, la mayoría eran tamales ya encargados.
A medida que se envolvían y amarraban era necesario ponerlos a cocer, imaginen esta escena 8 hornillas echas de ladrillos todas atizadas con leña seca de roble en una sola fila y sobre ellas 8 tinas con 300 tamales cada una, hasta completar seis mil tamales, cuando ya eran las 6 o 7 de la noche estábamos terminando aquella gran tarea, todos cansados, tilosos, llenos de masa, pero satisfechos por la labor realizada, los mejores tamales que jamás probé, este proceso se repetía también para el fin de año.
Te has fijado que no solo te conté de este duro trabajo si no que he compartido la receta contigo, espero que te guste no solo la historia, si no el proceso para hacer los más ricos y mejores tamales, los tamales de Doña Irma.

!Yo soy Santa Claus¡

La promesa que había hecho aquel padre es que nunca le mentiría a su familia, así que aquel día en que su hija le pregunto ¿Quién es Santa Claus, no tuvo más remedio que decirle la verdad “Yo soy Santa Claus” a lo que ella respondió con incredulidad, no es cierto, era la costumbre antes de eso poner las medias sobre la chimenea esperando que estas se llenaran de dulces y regalos dados por aquel hombre barrigón, vestido de rojo que viajaba en trineo, ese año uno de los hijos recibió una rama seca, su comportamiento durante el año no había sido bueno y cuando reclamo por su mala suerte ese padre le manifestó que eso era lo que merecía, todo pareció más claro después de la declaración Yo soy santa Claus.
Cuando mi amigo me conto de su experiencia pensé que de igual manera nunca le mentiría a mi familia, no he tenido que explicarle a mis hijos que yo soy Santa Claus, lo he hecho de una manera más sencilla, he tratado de concentrar el significado de la navidad en lo que realmente la origino, el nacimiento del niño de Belén.
Aun cuando tratamos con respeto esa tradición de este hombre bueno llamado, Papa Noel, Santa Claus o San Nicolás, fue un personaje que formaba parte del antiguo mito solar del solsticio de Invierno al que el cristianismo sincretizó con la figura del obispo cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia, en los valles de Licia (en la actual Turquía). Pero para nosotros no es más que eso, un mito, un mito, que se publicita, que vende y que ha tratado y lo ha hecho, sustituir el verdadero espíritu de la navidad
Como dije antes desde niño me enseñaron que esa imagen que se ponía debajo del pesebre a las 12 de la noche del día 24 era el propósito de la navidad, que era ese niño que había nacido en una tierra lejana, el que generaba la tradición de dar regalos siendo el mismo el regalo que descendía del cielo, que nació en condiciones humildes para que ninguno se creyera más que otro, que vivió para enseñarnos como vivir, que murió por nosotros y que resucito venciendo la muerte para que nosotros también pudiéramos resucitar y tener vida eterna.
Que época maravillosa es esta en la que podemos recordar el nacimiento de Jesucristo y poder dar el mejor regalo y este normalmente no se compra con dinero, pues una sonrisa no cuesta nada, pero tiene un gran valor, prestar servicio al necesitado, consuelo al que lo necesita, esos son regalos más significativos porque salen del alma y producen mayor gozo que las riquezas y la fama.
Pues sí, yo soy Santa Claus por lo menos para mi familia.

11 ideas para mejorar tu relación en el matrimonio.

Me decía un amigo cuando era soltero que el matrimonio era como una caja de pandora, no puedes saber que hay dentro hasta que la abres, hay muchas ideas comunes en el medio sobre el matrimonio, por ejemplo en un programa de televisión pusieron de moda la frase “El matrimonio es como el demonio” cierto es que no es fácil la vida matrimonial, pues normalmente dos personas, con costumbres, hábitos, formas de pensar y muchas otras diferencias se embarcan en esta emocionante travesía, es lógico pensar que habrán diferencias que crearan conflictos de cuando en cuando, y eso sucede con más frecuencia durante los primeros años de matrimonio.
Te doy 10 sugerencias que podrían ayudarte a mejorar tu relación con tu pareja, su aplicación no siempre es fácil, pero sé que al practicarlas la situación en el hogar mejora.
1 Reconoce que te equivocas, se humilde.
2 Aprende a decir gracias, lo siento, te necesito, te amo, te perdono.
3 Cuenta tus bendiciones, se agradecido.
4 No critiques todo y a todos, trata de ver lo bueno en todo y en todos.
5 No lo sabes todo, pide y acepta consejo.
6 Permite que tu amor sea más grande que tu orgullo.
7 No murmures por tus responsabilidades, el cumplirlas de buena gana te hará sentir feliz.
8 No puedes hacer siempre tu voluntad, utiliza la sinergia, a veces uno más uno puede ser tres, entre tu idea y la idea de tu cónyuge puede surgir una tercera o cuarta.
9 Si no tienes algo bueno que decir, mejor quédate callado.
10 Si la blanda respuesta no ayudo, solo espera un momento con paciencia el tiempo ayuda.
11 Mejora tu comunicación, aprende a escuchar, aprende a hablar.
Sigue estos consejos como te dije antes no son fáciles pero te prometo que si pones en práctica uno por uno, las cosas mejoraran en tu matrimonio.