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Tus Decisiones de ayer Determinaron tu Presente, las de Hoy tu Futuro.

¿Eres feliz?¿Te gusta donde estas?¿Te gusta tu trabajo?¿Quisieras tener una vida diferente? Preguntas interesantes para contestar, si no lo eres ¿Por qué no lo eres? O si lo eres ¿por qué lo eres? ¿Crees que alguien más es el responsable de tu situación actual?

Podríamos hacer un ejercicio mental y revisar un poco en el pasado, trata de pensar en esas decisiones que te tienen hoy en el lugar donde estas, por ejemplo que tal tu situación económica, ¿eres responsable de ella? ¿Decidiste tú en algún momento estar en esta situación sea buena o mala? Pienso que sí, tú decidiste estudiar o no estudiar, prepararte o no prepararte, que estudiar a que te dedicarías así que nadie es culpable de tu situación económica actual si no tú mismo.

Si piensas en tus relaciones interpersonales, ¿qué tan buenas son? ¿Qué tal es la relación con tu cónyuge? o ¿con tus hijos? Identificaste el momento en que decidiste ponerlos en primer lugar o darles algún otro lugar y en su lugar pusiste las cosas materiales excusándote en que lo que buscabas era el bienestar de tu familia cuando en verdad solo buscabas gratificación personal, tengo esto o aquello a costa de las relaciones más importantes en la vida.

¿Estas rodeado de amigos sinceros? ¿Qué hiciste para estarlo? ¿O estas solo?, ¿qué hiciste para estar así?

Si revisamos cada cosa que esté sucediendo en nuestra vida o que haya sucedido te darás cuenta al revisar que cada cosa que te sucede tiene que ver con las decisiones que has tomado en el pasado, es cierto que nada podemos hacer por las decisiones tomadas bien o mal, pues no podemos más que recoger el fruto de lo que sembramos.

Pero ánimo, tu eres responsable del futuro y espero que entendamos como se forja ese futuro, bueno  o malo, con las decisiones que estés tomando hoy, por eso digo que tus decisiones del pasado están determinando tu presente y tus decisiones de hoy tu futuro.

Puedes revisar un articulo anterior en la siguiente direccion:

Tips que te ayudaran a tomar decisiones, actividad comprobada que a todos  puede  funcionar.

Escuela de Aplicacion Musical Nuestra Mejor Decision

Cuando mi hija me dice: Gracias por haberme matriculado en la escuela de aplicacion musical, fue nuestra mejor decisicion, recuerdo el momento en el que tomamos esa decisión hace ya 11 años.

En un país rico en recursos, pero donde la corrupción de sus gobernantes enriquece solo a algunos, donde los porcentajes de pobreza son muy elevados y las oportunidades económicas, de empleo y de educación muy bajas, nos encontramos ante la decisión de donde estudiaría nuestra hija que estaba por cumplir sus 6 años, mi esposa y yo deseábamos de todo corazón poder brindar una educación bilingüe a nuestra hija y en una ciudad con los mayores porcentajes de educación bilingüe del área parecería que podría haber sido factible, pero no era asi, aun las instituciones de educación bilingüe mas sencillas tenían costos que parecían inalcanzables para nosotros con una economía muy limitada.

Una amiga dueña de una de esas escuelas supo de nuestras intenciones y nos ofrecio que llevaramos a nuestra hija a su escuela por la mitad del año que faltaba y que solo compraramos los uniformes, que el próximo año veríamos como hacer un arreglo para su educación, parecía una oferta imposible de rechazar, después de meditarlo con mi esposa, llegamos a la conclusión de que no deseábamos que nuestros hijos fueran de una escuela a otra y esa posibilidad parecía muy cercana si aceptábamos la oferta de nuestra amiga por ese medio año.

Que haríamos? parecía que teníamos la oportunidad que deseábamos, pero después de meditarlo y estudiarlo sentimos que no deberíamos aceptar la ofertas de nuestra amiga, pero ahora nos encontrábamos ante  la pregunta donde estudiara nuestra hija? por lo que pensamos en las escuelas publicas de la comunidad las cuales no tenian nada de malo, mi esposa y yo estudiamos en instituciones publicas donde la enseñanza fue muy buena, pero en nuestro tiempo no era una necesidad imperiosa saber ingles como lo es en estos tiempos.

En esos días escuchamos el consejo de uno de nuestros lideres eclesiásticos Gordon B. Hickley que dijo: “Hagan lo máximo de lo mejor que puedan” como podríamos hacer esto en nuestra situación? Si todo nos decía que la educación bilingüe era lo mejor que podíamos aspirar.

Unos años atrás trabajando con un amigo como fotógrafo cubrimos un concierto de La escuela primaria de aplicación a la musical me impresiono ver a niños de  6 a 12 años tocando instrumentos como la flauta, violin, violoncello, piano y viola, con un maravilloso coro, ahora era el momento de averiguar sobre esa fantástica escuela.

Fuimosa la escuela y uno de los maestros en una de las charlas introductorias dijo la música es un idioma universal, en ese momento supimos que nuestra hija sabría mas de un idioma hizo su audicion y fue aceptada en la escuela.

Han pasado ya 10 años desde ese dia, nuestros otros dos hijos entraron tambien a la escuela primaria de aplicación musical, ahora continúan sus estudios musicales Raquel con el Violoncello, Jose con La flauta traversa y Emily con el piano y lo seguirán haciendo hasta tener un nivel profesional, asi que esa fue la mejor decisión que pudimos tomar siguiendo el consejo de hacer lo máximo de lo mejor que podamos.

 

 

Me brindó servicio antes de conocerle

 

Me bauticé en Comayagüela, Honduras, en febrero de 1992. Después de servir una misión en El Salvador, me trasladé a San Pedro Sula, Honduras, donde conocí a Brenda, una joven hermosa que había terminado su misión hacía tan sólo nueve días. Nos casamos unos meses más tarde en el Templo de la Ciudad de Guatemala, Guatemala.

Nos establecimos en el Barrio Fesintranh, de Honduras, y al poco tiempo fui llamado como primer consejero del obispado. Durante una reunión del comité ejecutivo del sacerdocio, el obispo nos informó que uno de los miembros del barrio, el hermano Fidel Durón, se iba a mudar a otro barrio de la estaca. Nos dijo que el hermano Durón era una persona muy servicial y que casi cada miembro de nuestro barrio tenía algo que agradecerle.

El hermano Durón ayudaba a cada persona necesitada, tanto si era por un problema eléctrico, una labor de construcción, una cañería rota o un viaje al hospital a primera hora de la mañana. Su servicio no se limitaba a los miembros de la Iglesia sino que se extendía a sus vecinos y familiares. Todos le amaban y le respetaban. El obispo nos asignó que encontráramos a todos los hermanos del barrio que tenían algo que agradecerle al hermano Durón y organizamos una reunión para honrar el servicio desinteresado que había brindado por tan largo tiempo.

Me dije a mí mismo: “Yo no tengo nada que agradecerle al hermano Durón”. Hacía poco que estaba en el barrio y apenas había hablado con él en unas pocas ocasiones. Parecía una persona agradable, pero me parecía que yo no había tenido la oportunidad de recibir ningún acto de servicio por parte de él.

Tiempo después fui llamado como miembro del sumo consejo, asignado al Barrio López Arellano, el barrio al que ahora asistía al hermano Durón. Un domingo me hallaba en la Escuela Dominical de ese barrio, y el maestro pidió a los asistentes que compartieran experiencias personales sobre el servicio.

Yo estaba sentado a la izquierda de la hermana Adela Rosa de Santos, quien empezó a decir cómo el hermano a su derecha, el hermano Durón, había servido como su maestro orientador cuando ella y su familia eran miembros nuevos de la Iglesia. Nos relató cómo ese servicio les había dado fuerzas y ánimo cuando lo necesitaban, y cómo había bendecido sus vidas, y terminó diciendo: “Si no fuera por usted, hermano Durón, yo no estaría aquí”.

Apenas podía creerlo. Suyapa, la hija de la hermana Adela, era la misionera que había llamado a mi puerta cinco años atrás y ahora yo era miembro de la Iglesia y mi vida estaba repleta de las bendiciones más ricas. Se me había brindado la oportunidad de servir una misión, el privilegio de recibir las ordenanzas del templo y la gloriosa esperanza de tener una familia eterna.

En ese instante supe que, 20 años atrás, un hombre humilde y fiel a su compromiso de servir a los demás había trabajado anónimamente por el bienestar de mi alma. Me embargó un gozo difícil de explicar y mucho amor por mi hermano, Fidel Durón. En cierta ocasión había pensado que no tenía nada que agradecerle, pero ahora sentía que debía ocupar el primer lugar en la lista que el obispo nos había pedido confeccionar.

Jamás se celebró aquella reunión para el hermano Durón porque volvió al Barrio Fesintranh por un tiempo. Tenemos una hermosa amistad y yo cuento con muchas razones para estar agradecido a Jesucristo por todo lo que ha hecho por mí, y también al hermano Durón por el amor que me mostró 20 años antes de conocerme.

José Salvador Yánez López pertenece al Barrio Fesitranh, Estaca Fesitranh, Honduras.

https://www.lds.org/liahona/2005/02/13?lang=spa

 

Sean Dedicados a la Oración.

No pueden salir adelante solos. Al ver esta vasta congregación, sé que son jóvenes que oran, que se ponen de rodillas y hablan con el Señor; saben que él es la fuente de toda sabiduría sean dedicados a la oracion.

Ustedes necesitan Su ayuda, y saben que la necesitan. No pueden salir adelante solos; llegarán a darse cuenta de ello y a reconocerlo más y más con el transcurso de los años. De modo que vivan a fin de que con una conciencia tranquila puedan hablar con el Señor. Pónganse de rodillas y agradézcanle Su bondad para con ustedes y exprésenle los justos deseos de sus corazones. Lo milagroso de todo ello es que Él escucha; Él responde; Él contesta. No siempre lo hace como nos gustaría que lo hiciera, pero no tengo duda de que contesta.

Ustedes, jovencitos y jovencitas, tienen una tremenda responsabilidad: son el producto de todas las generaciones que les han antecedido; todo lo que poseen de cuerpo y mente lo han recibido de sus padres. Algún día ustedes mismos llegarán a ser padres y transmitirán a generaciones subsiguientes las cualidades corporales y mentales que han recibido del pasado. No rompan la cadena de las generaciones de su familia; consérvenla brillante y fuerte. Tanto depende de ustedes; son de tanto valor; significan tanto para esta Iglesia; no sería lo mismo sin ustedes. Permanezcan erguidos, orgullosos de su herencia como hijos e hijas de Dios. Acudan a Él en busca de entendimiento y guía; vivan de acuerdo con Sus preceptos y mandamientos.

Ustedes pueden divertirse; ¡naturalmente que pueden hacerlo! Deseamos que se diviertan; deseamos que disfruten de la vida. No queremos que sean santurrones; queremos que sean saludables y estén contentos; que canten, bailen, se rían y sean felices.

Pero al hacerlo, sean humildes y dedicados a la oración, y las sonrisas del cielo destilarán sobre ustedes.

No podría desearles nada mejor que una vida fructífera; que el servicio que presten sea dedicado y lo den libremente; que contribuyan al conocimiento y al bienestar del mundo en el que viven, y que lo hagan con humildad y fidelidad ante su Dios. Él les ama; nosotros les amamos. Deseamos que sean felices y que tengan éxito, que hagan importantes contribuciones al mundo en el que vivirán y al progreso de esta grandiosa y majestuosa obra del Señor.

Bueno, mis hermanos y hermanas, esos son los puntos que les ofrezco, mis queridos amigos: Sean agradecidos; sean inteligentes; sean limpios; sean verídicos, sean humildes, sean dedicados a la oración.

Ahora, para concluir, ofreceré una oración en beneficio de ustedes.

Oh Dios, nuestro Padre Eterno, como Tu siervo, me inclino ante Ti en oración en beneficio de estos jóvenes diseminados por la tierra, quienes están reunidos esta noche en congregaciones por todas partes. Ten a bien sonreír con aprobación sobre ellos. Por favor escúchalos a medida que eleven sus voces en oración a Ti. Por favor llévalos tiernamente de la mano en la dirección que deben seguir.

Por favor ayúdalos a andar en los senderos de verdad y de rectitud y guárdalos de la maldad del mundo. Bendícelos para que sean felices unas veces y serios en otras, para que puedan gozar de la vida y beber de su plenitud. Bendícelos para que anden aceptablemente ante Ti como Tus preciados hijos e hijas. Cada uno de ellos es Tu hijo, con la capacidad de realizar cosas grandes y nobles. Consérvalos en el alto sendero que conduce al éxito. Presérvalos de los errores que podrían destruirlos. Si han errado, perdona sus transgresiones y llévalos de nuevo a los caminos de paz y de progreso.  Estas bendiciones las suplico humildemente con gratitud por ellos e invoco Tus bendiciones sobre ellos con amor y afecto, en el nombre de Él, que lleva las cargas de nuestros pecados, sí, el Señor Jesucristo. Amén.

Gordon B. Hinckley, “El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, enero de 2001, pág. 2)

 

Sean Humildes

Se Humilde, no hay lugar para la arrogancia en nuestra vida; no hay lugar para el engreimiento; no hay lugar para el egoismo se humilde. Tenemos que realizar una gran obra; tenemos cosas que llevar a cabo. Necesitamos dirección en la búsqueda de nuestra educación; necesitamos ayuda en la selección de una compañera o un compañero eternos.

El Señor ha dicho: “Sé humilde; y el Señor tu Dios te llevará de la mano y dará respuesta a tus oraciones” (D. y C. 112:10).

Qué promesa tan grande encierra esta declaración. Si nos despojamos del engreimiento, del orgullo y la arrogancia, si somos humildes y obedientes, entonces el Señor nos llevará de la mano y contestará nuestras oraciones. ¿Qué cosa más maravillosa podríamos pedir? No hay nada que se le compare.

En el gran Sermón del monte, el Salvador declaró: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5).

Creo que los mansos y los humildes son aquellos que son enseñables; están dispuestos a aprender; están dispuestos a escuchar los susurros de la voz quieta y apacible para recibir guía en sus vidas. Ellos consideran la sabiduría del Señor superior a la de ellos mismos.

Fragmento del discurso de Gordon B. Hinckley, “El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, enero de 2001, pág. 2)

 

Sean Verídicos

Sean verídicos, Shakespeare dijo: “Sé sincero contigo mismo, y de ello se seguirá, como la noche al día, que no puedes ser falso con nadie” (Hamlet, Acto primero, escena III). Tienen ustedes una herencia tremenda; tienen un grandioso origen de nobles ancestros. Muchos de ustedes son descendientes de los cientos y miles de pioneros que dieron su vida en testimonio de la verdad de esta obra. Si ellos les miraran ahora, les harían esta súplica: “Sean verídicos; sean leales. ‘Firmes creced en la fe que guardamos; por la verdad y justicia luchamos’ ”. Ellos dirían hoy: “Fe de nuestros padres, fe santa; fieles seremos hasta la muerte”. (Véanse Himnos, 166; Hymns, 84).

Y aquellos de ustedes que no tengan ascendencia pionera, ustedes pertenecen a una Iglesia que se ha fortalecido mediante la lealtad y el inquebrantable afecto de sus miembros a través de las generaciones. Qué maravilloso es pertenecer a una sociedad cuyos propósitos son nobles, cuyos logros son inmensos, cuya obra es edificante, incluso heroica. Sean leales a la Iglesia bajo toda circunstancia. Les hago la promesa de que las autoridades de esta Iglesia nunca les llevarán por el mal camino. Les llevarán por los senderos de la felicidad.

Ustedes, los que son miembros de esta Iglesia, deben ser leales a ella. Ésta es la iglesia de ustedes. Ustedes tienen tanta responsabilidad en su esfera de actividad como yo la tengo en la mía. Les pertenece a ustedes como me pertenece a mí.  Sean veridicos ustedes han abrazado su Evangelio; han tomado sobre ustedes mismos un convenio en las aguas del bautismo, el cual han renovado cada vez que han participado de la Santa Cena. Se agregarán más convenios cuando se casen en el templo; no los tomen a la ligera; son sumamente grandiosos. Ésta es la obra misma de Dios diseñada para llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de Sus hijos e hijas.

Anden con fe ante Él con la cabeza en alto, orgullosos de ser miembros de esta gran causa y reino que Él ha restaurado en la tierra en ésta, la última dispensación del cumplimiento de los tiempos. ¿Para qué? Para traerles la felicidad.

Sean verídicos a sus propias convicciones; ustedes saben lo que es lo correcto y lo que no lo es; ustedes saben cuando están haciendo lo correcto; saben cuando están dando de su fuerza a esta causa justa. Sean leales. Sean fieles. Sean verídicos, mis amados colegas en este gran reino.

Fragmento del discurso de Gordon B. Hinckley, “El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, enero de 2001, pág. 2)

Sean Limpios

Vivimos en un mundo que está lleno de inmundicia y sordidez, un mundo que tiene todo el hedor de la maldad. Está por todos lados: en la pantalla de la televisión, en el cine, en la literatura popular, en  Internet. No se pueden arriesgar a verla, mis queridos amigos; no pueden permitir que ese veneno asqueroso les toque; manténganse alejados de él; evítenlo. No alquilen esos videos ni se expongan a las cosas degradantes que exhiben. Ustedes, los jóvenes que poseen el sacerdocio de Dios, no pueden mezclar esa inmundicia con el santo sacerdocio, sean limpios.

Eviten el hablar depravado; no tomen el nombre del Señor en vano. De los estruendos del Sinaí, el dedo del Señor escribió sobre las tablas de piedra: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano” (Éxodo 20:7).

No es un signo de hombría el usar en vano y a la ligera el nombre del Todopoderoso o el de Su Hijo Amado, como muchos suelen hacerlo.

Elijan a sus amigos con detenimiento; son ellos los que los llevarán en una dirección u otra. Todos desean tener amigos; todos necesitan amigos, y a nadie le gusta estar sin ellos. Pero nunca pierdan de vista el hecho de que son sus amigos los que los llevarán por los senderos que habrán de seguir.

Aunque deben ser amigables con todas las personas, seleccionen con mucho cuidado a aquellos que deseen tener cerca de ustedes; ellos les salvarán en situaciones donde ustedes tengan dudas para tomar una decisión, y ustedes harán lo mismo por ellos.

Sean limpios. No desperdicien su tiempo en diversiones destructivas. Hace poco se llevó a cabo en el valle de Salt Lake un espectáculo con una banda ambulante. Me contaron que fue aborrecible, lujuriosa y diabólica en todos los aspectos. Los jóvenes de esta comunidad pagaron entre $25 y $35 dólares por entrada. ¿Qué recibieron a cambio de ese dinero? Únicamente una voz seductora urgiéndoles a llevarlos en dirección de las cosas sórdidas de la vida. Les suplico, mis amigos, que se mantengan alejados de esas cosas; no les será de provecho; sólo les hará daño.

Recientemente les hablé a sus madres y a sus padres. Entre otras cosas, les hablé acerca de los tatuajes.

¿Qué otra creación es más maravillosa que el cuerpo humano? Cuán asombrosa es como la obra culminante del Todopoderoso.

Pablo, al dirigirse a los Corintios, dijo: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

“Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Corintios 3:16–17).

¿Pensaron alguna vez que su cuerpo es sagrado? Son hijos de Dios; el cuerpo de ustedes es la creación de Él. ¿Desfigurarían esa creación con representaciones de personas, animales y palabras?

Les prometo que llegará el día, si ustedes llevan tatuajes, en que se arrepentirán de sus acciones. No se pueden quitar con agua; son permanentes. Únicamente se pueden quitar mediante un proceso costoso y doloroso. Si llevan un tatuaje, probablemente lo lleven consigo por el resto de sus vidas. Llegará el día en que se convertirá en algo vergonzoso para ustedes. Evítenlo. Nosotros, como sus Hermanos que les aman, les suplicamos que no se vuelvan tan irreverentes con el cuerpo que el Señor les ha dado.

Quisiera mencionar aretes y anillos que se colocan en otras partes del cuerpo. Éstos no son varoniles; no son atractivos. Ustedes, jovencitos, se ven mejor sin ellos, y creo que se sentirán mejor sin ellos. En cuanto a las jovencitas, no es necesario que se coloquen aretes de arriba a abajo de las orejas; un modesto par de aretes es suficiente.

Menciono estas cosas porque también tienen que ver con sus cuerpos.

¡Qué verdaderamente bella es la jovencita bien arreglada que es limpia en cuerpo y mente! Ella es una hija de Dios de quien su Padre Eterno se siente orgulloso. ¡Qué apuesto es el jovencito bien arreglado! Él es un hijo de Dios, considerado digno de poseer el santo sacerdocio de Dios; no necesita tener tatuajes o aretes en ninguna parte de su cuerpo o dentro de él. La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce están unidos en impartir consejo en contra de estas cosas.

Y al hablar en cuanto a estos asuntos, deseo volver a hacer hincapié en el asunto de la pornografía. Se ha convertido en una industria de 10 mil millones de dólares en los Estados Unidos, donde un puñado de hombres se enriquece a expensas de miles y miles, quienes son sus víctimas. Aléjense de ella; es excitante, pero les destruirá; les distorsionará los sentidos; despertará en ustedes un apetito que les hará hacer cualquier cosa para satisfacerlo; y no intenten entablar asociaciones a través de Internet y de los cuartos de “chat”, ya que pueden conducirlos al abismo preciso del pesar y de la amargura.

Debo también decir algo sobre las drogas ilícitas. Ustedes saben lo que pienso en cuanto a ello. No me importa la variedad que exista: éstas les destruirán; ustedes se convertirán en sus esclavos. Una vez que estén en su poder, harán cualquier cosa para conseguir el dinero para comprar más.

Me quedé azorado al ver un programa de televisión y me enteré que en el 20 por ciento de los casos, los padres enseñaron a los hijos a usar drogas. No entiendo la insensatez de esos padres. ¿Qué futuro, aparte de la esclavitud de sus hijos, podrían ver en ellas? Las drogas ilegales destruirán totalmente a aquellos que se hagan adictos a ellas.

Mi consejo, mi súplica para ustedes maravillosos jóvenes y jovencitas, es que se mantengan completamente alejados de ellas. No tienen que experimentar con las drogas. Miren a su alrededor y vean los efectos que han tenido en otras personas. No hay necesidad de que ningún niño o niña Santo de los Últimos Días, o jovencito o jovencita, siquiera intente probarlas. Consérvense limpios de estas adicciones que alteran la mente y crean hábito.

Y ahora, en cuanto al problema más común y más difícil de todos que ustedes, jovencitos y jovencitas, tienen que afrontar: es la relación que tienen unos con otros; trata con el más poderoso de los instintos humanos. Tal vez sólo la voluntad de vivir sea más grande que él.

El Señor ha hecho que seamos atractivos los unos para los otros para un gran propósito, pero esa misma atracción se convierte en un barril de pólvora a menos que se mantenga bajo control. Es bello cuando se trata de la manera correcta; es mortífero si no se sabe controlar.

Es por esa razón que la Iglesia aconseja en contra del noviazgo a temprana edad. Esta regla no tiene por objeto hacerles ningún daño; tiene por objeto ayudarles, y lo hará si la observan.

El noviazgo formal a temprana edad muy a menudo lleva a la tragedia; los estudios han demostrado que cuanto más tiempo salgan juntos un joven y una jovencita, aumenta la probabilidad de que se metan en problemas.

Mis amigos, es mejor salir con una variedad de compañeros hasta que se esté listo para casarse. Diviértanse, pero aléjense del exceso de confianza. Mantengan sus manos bajo control; tal vez no sea fácil, pero es posible.

Ustedes, los jóvenes que tienen pensado salir en una misión, deben reconocer que el pecado sexual quizás les prive de esa oportunidad. Tal vez piensen que pueden ocultarlo, pero la larga experiencia ha demostrado que no se puede. Para servir una misión eficaz deben tener consigo el Espíritu del Señor, y la verdad que se oculta no está en armonía con ese Espíritu. Tarde o temprano sentirán la obligación de confesar sus transgresiones anteriores. Muy bien lo expresó Sir Galahad: “Mi fortaleza es como la fortaleza de diez, porque mi corazón es puro” (Traducción libre, Alfred, Lord Tennyson, Sir Galahad, 1842, estrofa 1).

Mis queridos jóvenes amigos, en asuntos del sexo ustedes saben lo que es lo correcto; ustedes saben cuando están caminando por terreno peligroso, cuando es demasiado fácil vacilar y resbalar al foso de la transgresión. Les imploro que tengan cuidado, que permanezcan a una distancia segura del abismo del pecado al cual es tan fácil caer. Manténganse limpios de la tenebrosa y desilusionante maldad de la transgresión sexual. Anden a la luz de esa paz que se logra al obedecer los mandamientos del Señor.

Ahora, si hubiera alguien que haya cruzado la línea, que ya haya transgredido, ¿hay alguna esperanza para él o ella? Por supuesto que sí. Si existe el verdadero arrepentimiento, habrá perdón. El proceso comienza con la oración. El Señor ha dicho: “Quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo, el Señor, no lo recuerdo más” (D. y C. 58:42). Compartan sus cargas con sus padres si pueden; y por favor, confiésense con el obispo que está deseoso de ayudarles.

Fragmento del discurso de Gordon B. Hinckley, “El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, enero de 2001, pág. 2)

Sean Inteligentes

 

Ustedes están entrando en la era más competitiva que jamás haya existido; todo a su  alrededor es la competencia. Ustedes necesitan toda la educación posible. Sacrifiquen la compra de un auto, sacrifiquen cualquier cosa a fin de que ello les habilite para desempeñar el trabajo del mundo. En gran parte, ese mundo les pagará lo que considera que valen, y el valor de ustedes aumentará a medida que obtengan estudios y sean proficientes en el campo seleccionado sean inteligentes.

Pertenecen a una Iglesia que enseña la importancia de la educación académica; han recibido el mandamiento del Señor de educar sus mentes, sus corazones y sus manos. El Señor ha dicho: “Enseñaos diligentemente… de cosas tanto en el cielo como en la tierra, y debajo de la tierra; cosas que han sido, que son y que pronto han de acontecer; cosas que existen en el país, cosas que existen en el extranjero; las guerras y perplejidades de las naciones, y los juicios que se ciernen sobre el país; y también el conocimiento de los países y de los reinos, a fin de que estéis preparados en todas las cosas” (D. y C. 88:78–80).

Que conste que éstas no son mis palabras; son las palabras del Señor que les ama. Él desea que capaciten sus mentes y sean inteligentes y sus manos para que lleguen a ser una influencia para bien al seguir adelante con su vida. Y al hacerlo, al desempeñar sus tareas honorablemente y con excelencia, traerán honor a la Iglesia, ya que se les considerará hombres o mujeres de integridad, de habilidad y que hacen un trabajo de calidad. Sean inteligentes; no sean insensatos. Ustedes no pueden timar o engañar a los demás sin engañarse a ustedes mismos.

Hace muchos años trabajé en Denver, en las oficinas centrales del ferrocarril, y era el encargado de tráfico de destino. Era en la época en que todos viajaban por tren. Un día recibí una llamada de mi homólogo en Newark, Nueva Jersey, quien dijo: “El tren número tal y cual ha llegado, pero no viene el furgón del equipaje. En alguna parte, 300 pasajeros han perdido sus maletas y están enfadados”.

De inmediato me dispuse a indagar dónde habría ido a parar. Descubrí que había sido cargado y debidamente conectado en Oakland, California; lo habían movido al ferrocarril de Salt Lake City, luego a Denver, a Pueblo, más tarde a otra línea y trasladado a St. Louis. De ahí, otro ferrocarril lo llevaría a Newark, Nueva Jersey, pero un descuidado operador de los depósitos de St. Louis movió una pequeña pieza de acero tan sólo 7,5 centímetros, en un punto de cambio de vía, luego tiró de la palanca para desconectar el furgón. Descubrimos que un furgón de equipaje que debía estar en Newark, Nueva Jersey, había ido a parar a Nueva Orleans, Luisiana, a dos mil cuatrocientos kilómetros de su destino. El movimiento de sólo 7,5 centímetros que había hecho un empleado descuidado en el depósito de St. Louis había puesto el furgón en la vía equivocada y la distancia a su verdadero destino aumentó de manera radical. Lo mismo ocurre en nuestras vidas. En vez de seguir una ruta constante, una idea errónea nos tira en otra dirección. El movimiento que nos aleja de nuestro destino original puede ser muy pequeño, pero si se sigue, se convierte en una gran brecha y nos encontramos lejos de donde teníamos pensado llegar.

¿Han visto alguna vez uno de esos portones de granja de 5 metros? Cuando se abre, gira muy ampliamente. El movimiento en el extremo de las bisagras es muy leve, mientras que en el perímetro exterior el movimiento es inmenso. Mis queridos jóvenes amigos, son las cosas pequeñas sobre las que gira la vida lo que surte el mayor efecto en nuestra vida.

Sean inteligentes. El Señor desea que eduquen su mente y sus manos. Cualesquiera sea el campo que elijan, ya sea reparando refrigeradores, o el trabajo de un diestro cirujano, deben capacitarse. Procuren la mejor educación posible; conviértanse en obreros de integridad en el mundo que yace adelante. Repito, ustedes traerán honor a la Iglesia y serán  generosamente bendecidos debido a esa capacitación.

No hay duda, ninguna en lo absoluto, de que estudiar vale la pena. No arruinen su vida con atajos, mis queridos jóvenes amigos; si lo hacen, lo pagarán una, y otra y otra vez.

Fragmento del discurso de Gordon B. Hinckley, “El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, enero de 2001, pág. 2)

Sean Agradecidos

Sean agradecidos. En el idioma inglés hay dos términos pequeños que quizás encierren mayor significado que todos los demás términos de ese idioma, estos son “thank you” y cuyo equivalente se encuentra en casi todos los idiomas como, por ejemplo, gracias, merci, danke, obrigado, domo.

El hábito de decir gracias es la característica de un hombre o de una mujer educados. ¿Con quiénes no está complacido el Señor? Él menciona a aquellos que no confiesan Su mano en todas las cosas (véase D. y C. 59:21). Eso es, los que andan sin una expresión de gratitud. Mis queridos amigos, anden con gratitud en su corazón; estén agradecidos por las maravillosas bendiciones que poseen; estén agradecidos por las tremendas oportunidades que tienen; estén agradecidos a sus padres quienes se preocupan tanto por ustedes y quienes han trabajado tanto para sostenerles. Háganles saber que están agradecidos; den las gracias a su madre y a su padre; den las gracias a sus amigos; den las gracias a sus maestros; expresen agradecimiento a quienquiera les haga un favor o les ayude de cualquier modo.

Den gracias al Señor por Su bondad hacia ustedes. Den las gracias al Todopoderoso por Su Hijo Amado, Jesucristo, quien ha hecho por ustedes lo que ningún otro en este mundo podría hacer. Agradézcanle Su gran ejemplo, Sus grandiosas enseñanzas, Su mano extendida para elevar y ayudar. Reflexionen en el significado de Su Expiación. Lean en cuanto a Él y lean Sus palabras en el Nuevo Testamento y en 3 Nefi en el Libro de Mormón. Léanlas en silencio y luego mediten en ellas. Expresen a su Padre Celestial su profunda gratitud por el don de Su Hijo Amado.

Sean agradecidos al Señor por Su maravillosa Iglesia restaurada en esta grandiosa época de la historia. Denle las gracias por todo lo que la Iglesia les ofrece; denle las gracias por amigos y seres queridos, por padres y hermanos y hermanas, por la familia. Permitan que un espíritu de agradecimiento guíe y bendiga sus días y sus noches. Llévenlo a la práctica; descubrirán que cosecharán maravillosos resultados.

Fragmento del discurso de Gordon B. Hinckley, “El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, enero de 2001, pág. 2)

Si no es importante, no contradigas

Cierto día entrevistaron a un hombre de mucha edad, el periodista le pregunto ¿Cuál es el secreto de longevidad? A lo que el anciano respondió, cuando era joven decidí seguir este consejo “No contradigas a nadie”, el periodista incrédulo de que esa fuera la causa le contesto, no creo que esa sea la razón por la que usted haya tenido una tan larga vida, entonces el anciano le dijo: entonces debe haber sido por otra cosa.

Debido a que todos somos diferentes, es normal que con frecuencia estemos en desacuerdo unos con otros, no podríamos esperar que siempre todos estén de acuerdo con lo que nosotros pensamos, decimos o hacemos, sin embargo a pesar de que sabemos esto, que somos diferentes, cada vez que alguien nos contradice esto no nos causa mucha gracia y por cierto que es una de las causas por las que fácilmente comienzan las discusiones.

Cuando dos personas o más incluso, entran en una discusión en la que no se ponen de acuerdo, porque unos y otros defienden su punto de vista a capa y espada, parecería ser que en esos momentos se nubla la razón y solo deseamos imponer nuestro criterio, entonces crece la tensión, porque los demás también quieren imponer su criterio y cuando menos lo pensamos estamos teniendo, sentimientos negativos, diciendo palabras groseras e incluso algunos pueden llegar hasta la agresión física.

Este tipos de situaciones podrían ser normales cuando los puntos de discusión tienen que ver con grandes intereses, en los que podrían estar por medio situaciones financieras o desafíos laborales etc. pero cuando hablamos de diferencias triviales, como si esa es una subida o una bajada, si ese color es rosado a fucsia, o amarillo o anaranjado, que importa!! Por favor no creemos una discusión por temas que no son importantes, si sabemos que tenemos la razón, que ese color es amarillo y alguien nos dice que es morado, que importa, no contradigas y ya.

Recuerdo que hace tiempo mientras trabajaba como ayudante de un director de un grupo, en muchas ocasiones yo me sentía incómodo cuando daba mis sugerencias y estas no eran tomadas en cuenta, en muchas ocasiones pensé que el director nos llevaba con una dirección incorrecta y siempre lo manifestaba aunque no se tomaba en cuenta en muchas ocasiones insistía en mi punto de vista y eso creaba un ambiente tenso en las reuniones, cierto día conversando con un amigo me dio este consejo “Da tu punto de vista y luego quédate callado, si estas en lo correcto más adelante se sabrá y entonces tendrás poder, seguí su consejo, siempre daba mi punto de vista, pero ya no trataba de imponerlo, eso mejoro mucho la relación de este grupo.

Así que el consejo de aquel longevo hombre parece tener más sentido del que pensamos, no contradigas a otros por lo menos en cosas sin importancia, nunca contradecir a otros talvez no nos haga tener una larga vida, pero si podría hacer que pasemos por ella con mejores relaciones interpersonales, con menos roces con los que amamos, piense en esto, antes de contradecir a alguien, ¿realmente es importante? ¿Valdrá la pena tener una discusión por este tema? y si llegamos a la conclusión de que no, entonces no contradigamos, si no tratemos de encontrar algo en común con lo que la otra persona piensa.

Ciertamente que hay personas que contradicen todo y a todos, que si tú le dices: Al que madruga Dios le ayuda, ellos te dicen: No por madrugar amanece más temprano y es casi imposible no sentirse incómodo, tal vez lo mejor sea evitar conversar demasiado con este tipo de personas.

Si lo que entro en controversia son principios de moralidad, de castidad, de honestidad debemos defenderlos, siempre tratando de respetar el punto de vista de los demás, vivamos más y vivamos felices, piensa en practicar el no contradigas.